Sobre el desacoplamiento de la economía global y sus implicaciones para México

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En los últimos meses, el discurso que acompaña al enfrentamiento comercial entre China y EE.UU. se ha intensificado, no sólo como una estrategia electoral, sino también dañando otros frentes de la relación bilateral.  Esto significa que es probable que el desacoplamiento de la economía global no sólo continúe durante el periodo previo a las elecciones en los EE.UU., sino que se acelere una vez anunciado el ganador en noviembre del 2020.

Prohibiciones para la exportación de una gran variedad de productos sensibles, aranceles, restitución forzada de empresas norteamericanas, e incluso amenazas para retirarse de la OMC, han sido algunas de las medidas tomadas por el gobierno de Trump para detener la expansión de China. Más recientemente, se anunció el cierre del consulado chino en Houston alegando violaciones a la propiedad intelectual y espionaje, y en represalia, la instrucción del gobierno chino para el cierre del consulado americano en la ciudad de Chengdu, medidas que claramente elevan el nivel del conflicto.

Sin embargo, es relevante tomar en cuenta la complejidad que significa desenredar las partes de las dos economías más grandes del mundo. Por un lado, la reestructuración de la economía mundial tendrá implicaciones importantísimas, desde la destrucción de modelos de negocio hasta la reestructuración de industrias enteras. Por otra parte, existen consecuencias geopolíticas que se están ya dibujando en el mapa.

Al respecto, Beijing ha realizado importantes esfuerzos para estrechar y consolidar los lazos económicos con los mercados emergentes. Tan sólo la semana pasada, el Ministro de Relaciones Exteriores, Wang Yi, llevó a cabo reuniones con altos funcionarios de Vietnam, mientras se anunciaba el final de las negociaciones de un ALC con Camboya. También se anunció un importante paquete de ayuda económica para Latinoamérica, en respuesta a la crisis generada por la pandemia de COVID-19, entre muchas otras formas de apoyo que China ha ofrecido a países emergentes para combatir el virus.

En el aspecto tecnológico, a pesar de que Huawei ha sido excluido del sistema de telecomunicaciones de varios países, y muchas aplicaciones chinas han sido prohibidas alrededor del mundo, la expansión de gigantes de la información como Alibaba y Tencent en diferentes formatos comerciales no se ha detenido. Además, el país continúa impulsando el desarrollo local de 5G y semiconductores, así como infraestructura tecnológica, para reducir su dependencia otros países.

¿Qué significan estos cambios en el paradigma geopolítico para las empresas mexicanas? ¿Cuáles son los riesgos a considerar?

En el aspecto comercial, a pesar de las discusiones internas actuales de la OMC, las empresas mexicanas pueden seguir dependiendo de las reglas y acceso preferencial que goza México marco de sus acuerdos de libre comercio y de inversión con más de 50 países. Lo que permite a las empresas nacionales continuar expandiendo sus fronteras bajo reglas del juego claras.

Sin embargo, es necesario considerar que este escenario de conflicto comercial entre China y los EE.UU. puede tener un impacto de corto y mediano plazo en nuestra estrategia de promoción como destino de inversión para exportar hacia los mercados de Norteamérica.

Si bien es cierto que las empresas chinas continuarán desarrollando nuevos mercados para sus productos y tecnologías, es también claro que dentro del país se vive un ambiente de oposición hacia las políticas norteamericanas. Y este sentimiento no es exclusivo del territorio de China continental, sino que también se ha expandido a la Región Administrativa Especial de Hong Kong, que ha sido dañada por los recientes anuncios del gobierno de Trump.

Esta semana, el diario Global Times compartía los resultados de una encuesta rápida en línea en donde se preguntaba a los lectores cuál consulado americano tendría mayor probabilidad de ser cerrado, y en donde el 80% de las respuestas apoyaban el cierre de consulado de los EE.UU. en Hong Kong. Lo anterior refleja un claro sentimiento antinorteamericano, resultado de la interferencia de este gobierno en los asuntos internos de China.

Ante este contexto de guerra política y comercial, resulta evidente que nuestra cercanía y acceso preferencial al mercado norteamericano no son argumentos suficientes para que las empresas chinas inviertan en nuestro país. Por el contrario, es muy necesario actualizar nuestra estrategia de acercamiento hacia las empresas e inversionistas chinos, no sólo posicionando los beneficios del T-MEC, sino también realizando una verdadera labor de identificación de oportunidades de complementación en proyectos comerciales, industriales, tecnológicos y de inversión.

Por otro lado, resulta indispensable ofrecer garantías para las inversiones chinas en sectores de su interés como minería, energía, infraestructura, y manufactura; así como incentivos hacia los sectores en los que aún hay muy poca presencia china.

A medida que se acercan las elecciones el discurso de los candidatos se intensificará, por lo que las tensiones entre China y los EE.UU. aumentarán, y, en consecuencia, las medidas de represalia entre ambas economías. Ante esto, México corre el riesgo de desaparecer del mapa chino de países atractivos para la inversión si no actualizamos la estrategia y acercamiento con el país asiático, con un nuevo discurso que resalte nuestra apertura económica, compromiso con el libre comercio, integración a las cadenas de proveeduría, certidumbre al inversionista y ubicación geográfica privilegiada.

Susana Muñoz
Partner of Chinese Desk

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